La superficialidad en las personas no es
más que una excusa para no aceptarse como se es realmente o al menos como se
debería ser, mentir nunca lleva consigo nada bueno.
Creer en la perfección de alguien más y
admirarlo por eso es una forma de demostrar que no se tiene en claro que en la
vida hay muchas otras cosas de verdadera importancia como es el estudiar,
conseguir un empleo, vivir dignamente sin importar como luzcamos exteriormente.
A través de una historia peculiar pero
muy interesante, se puede llegar a conocer la importancia de saber que no todo
en la vida es la belleza exterior ya que “no es más que un adorno en un día de
verano” (Wilde, pág. 23).
Hay muchas personas que son bellas por
lo que son, no por como lucen en su exterior, la finalidad de este ensayo es
demostrar que todos podemos ser bellos y no necesariamente por fuera.
Las personas cuyos ideales no estén
claros y consideran que su aspecto exterior es lo más importante son aquellas
que piensan que “cuando se le acabe la juventud desaparecerá la belleza” (Wilde, pág.
29)
y al referirse a belleza se trata también de lo bueno que su vida puede poseer.
Cuando en realidad no es así, una vida
mientras pudo ser bien vivida, yendo por
el camino correcto como Dios manda, siempre valdrá la pena vivirla o ya sea en
su momento poder recordarla con agrado.
Se debe tomar conciencia de que la forma
de ser, la opinión, el idealismo de cada ser, es lo que realmente lo
caracteriza, hay personas que simplemente buscan la atención del resto por como
lucen o por cualquier cosa sin sentido que podrían decir e incluso hacer.
Pero debemos conocer que aquellos que merecen
admiración son quienes se han esforzado por salir adelante sin esperar
pleitesía del resto de personas.
Para casos así es que Wilde dice que “No
despilfarre el oro de sus días escuchando a gente aburrida, tratando de redimir
a los fracasados sin esperanzas” (Wilde, pág.
30)
Muchas veces tenemos una idea errónea
acerca de la vida y de sus aspectos realmente importantes, es ahí cuando
debemos aprender a ordenar nuestras prioridades y dejar de lado la
superficialidad.
Tampoco podemos decir que la belleza
exterior no tiene ningún grado de importancia ya que la presentación es también
de mucha influencia en situaciones profesionales por ejemplo, pero lo
verdaderamente esencial es no permitir que nuestra vida gire en torno a eso
porque llegaría a “No ser más que una figurilla de bronce” (Wilde, pág. 33)
Sufrir por querer conservar una belleza
que desde un principio hemos conocido que no va a ser permanente, no es más que
un malestar sin razón, ya que vivir con esa esperanza es vivir fuera de la
realidad.
Es mejor tener siempre en mente la
realidad de cada quien, saber quiénes somos y donde queremos ir, plantearse un
objetivo y seguir adelante buscando su realización.
Para así vivir plenamente sin
preocuparnos tanto por como lucimos, o por lo que piensen el resto de personas
acerca de nosotros.
Aunque tampoco debemos tomar esto como
una razón para tener una mala apariencia, se debe tener siempre un estilo
normal con el cual se pueda sentir cómodo.
Las personas cuya superficialidad tiene
un grado muy alto sienten que eso les da “la sensación de ser rico” (Wilde, pág.
55)
ya que, es por esta que se sienten superiores a los demás y creen ser capaces
de muchas más cosas que el resto sin esfuerzo alguno.
Es cierto que en varios casos la belleza
ha llevado a un sin número de “logros” pero estos no tienen satisfacción
alguna.
Ya que no hay mayor satisfacción que
aquella que se logró en base a esfuerzo, dedicación y lo más importante por sí
mismos.
Hay cosas “más importantes que la fama y
la reputación” (Wilde, pág.
77),
existen un sin número de personas cuya única preocupación es eso, nada más que
la fama, una reputación y no precisamente
la recomendable.
Es mejor siempre mantener los pies sobre
la tierra, tener presente el hecho de que las personas somos valoradas por como
somos, también por el valor que le demos al resto, nuestro trato hacia ellos
entre otras cosas.
Podemos tomar la decisión de mostrar nuestro verdadero ser, ante
todo y todos, sin preocuparnos por el que pensará el mundo, mientras estemos en
el camino correcto.
Se debe tener
presente que en todo momento “Soy yo quien pone las condiciones” (Wilde, pág. 99) en mi vida.
Es por eso que es mejor no tratar de
demostrar ser perfectos ante los demás, porque todos sabemos que cualquier ser
humano tiene muchos errores, que por el mismo hecho de serlo tenemos la
libertad de poder equivocarnos ya que el único ser perfecto es Dios.
Mentirse a sí mismos con una realidad no
existente, es una manera de simplemente perder el tiempo con cosas que no
llevan a ningún lado, cuyo único final es darse cuenta de cómo es todo en sí.
Muchas veces las personas sentimos temor
de realizar muchas cosas para poder alcanzar nuestros objetivos, que a base de
sueños fueron planteados, y es en estos momentos cuando algunos nos refugiamos
en una forma de ser que no es real.
Olvidamos que para ser quienes realmente
queremos y de algún modo debemos ser; debemos dejar de lado todos nuestros
miedos, prejuicios, dudas, e inconformidades.
Debemos saber que una vida que vale la
pena es aquella, que vivida momento a momento, se aprovecha cada instante y
cada oportunidad que se le presenta, en la que no se arrepiente de nada de lo
vivido, y en su lugar considera todo, lo bueno y lo malo como una experiencia.
Un mundo en el que las personas vivan
sin apariencias, sería un lugar mejor para habitar con tranquilidad, ya que
todos mostraríamos nuestra verdadera personalidad sin ningún miedo a ser
juzgados.
Porque ésta es la principal razón del
fingir ser quienes no somos, el miedo a poder ser juzgados por las personas a
nuestro alrededor, y queremos aparentar una perfección ante el resto que no
sirve de nada.
El principal objetivo en nuestra vida
debería ser encontrar la felicidad y esta es posible siempre y cuando podamos
en clarecer nuestros pensamientos, es decir mostrarnos como somos.
Dejando la superficialidad de lado
también podremos tener muchos beneficios, porque no hay nada mejor que sentirse
bien consigo mismo sin depender de apariencias falsas, y del qué dirán las
personas acerca de nosotros.
En este ensayo he concluido que es mejor
ser quienes realmente somos, mantener nuestra mente en la realidad de nuestra
vida, es la única forma de disfrutarla para esto Oscar W. nos dice:
“Viva la vida maravillosa que le
pertenece, no deje que nada se pierda. Esté siempre a la búsqueda de nuevas
sensaciones” (Wilde, pág.
31)
En lo personal considero que siempre las
nuevas experiencias dan un mayor sentido a nuestra vida, nos brindan más ganas
de seguir adelante y si nos limitamos a simplemente vivir de apariencias no
podremos disfrutarla como se debe.
Una apariencia no cuenta más que un
conocimiento, la superficialidad no lleva a nada más que brindar un aspecto que
no es el verdadero.
Defender nuestros pensamientos y forma
de ser, será siempre de provecho ya que daremos a conocer como somos y por esto
seremos conocidos y valorados.
Dale un valor significativo a tu vida,
vívela cada día intensamente, aprende a organizar todas tus actividades,
siempre dándole prioridad a lo realmente importante, busca siempre el camino de
Dios que es el correcto y podrás ser feliz.
Por eso recuerda “No tengas miedo. Te
están reservadas aventuras exquisitas. Esto no es más que el principio” (Wilde, pág.
43)
BIBLIOGRAFÍA
“El retrato de Dorian Gray”
Autor Oscar Wilde
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