jueves, 24 de octubre de 2013

Fingir ser perfecto no lleva a la perfección



La superficialidad en las personas no es más que una excusa para no aceptarse como se es realmente o al menos como se debería ser, mentir nunca lleva consigo nada bueno.

Creer en la perfección de alguien más y admirarlo por eso es una forma de demostrar que no se tiene en claro que en la vida hay muchas otras cosas de verdadera importancia como es el estudiar, conseguir un empleo, vivir dignamente sin importar como luzcamos exteriormente.  

A través de una historia peculiar pero muy interesante, se puede llegar a conocer la importancia de saber que no todo en la vida es la belleza exterior ya que “no es más que un adorno en un día de verano” (Wilde, pág. 23).

Hay muchas personas que son bellas por lo que son, no por como lucen en su exterior, la finalidad de este ensayo es demostrar que todos podemos ser bellos y no necesariamente por fuera.


Las personas cuyos ideales no estén claros y consideran que su aspecto exterior es lo más importante son aquellas que piensan que “cuando se le acabe la juventud desaparecerá la belleza” (Wilde, pág. 29) y al referirse a belleza se trata también de lo bueno que su vida puede poseer.

Cuando en realidad no es así, una vida mientras pudo ser bien vivida, yendo  por el camino correcto como Dios manda, siempre valdrá la pena vivirla o ya sea en su momento poder recordarla con agrado.

Se debe tomar conciencia de que la forma de ser, la opinión, el idealismo de cada ser, es lo que realmente lo caracteriza, hay personas que simplemente buscan la atención del resto por como lucen o por cualquier cosa sin sentido que podrían decir e incluso hacer.

Pero debemos conocer que aquellos que merecen admiración son quienes se han esforzado por salir adelante sin esperar pleitesía del resto de personas.

Para casos así es que Wilde dice que “No despilfarre el oro de sus días escuchando a gente aburrida, tratando de redimir a los fracasados sin esperanzas” (Wilde, pág. 30)

Muchas veces tenemos una idea errónea acerca de la vida y de sus aspectos realmente importantes, es ahí cuando debemos aprender a ordenar nuestras prioridades y dejar de lado la superficialidad.

Tampoco podemos decir que la belleza exterior no tiene ningún grado de importancia ya que la presentación es también de mucha influencia en situaciones profesionales por ejemplo, pero lo verdaderamente esencial es no permitir que nuestra vida gire en torno a eso porque llegaría a “No ser más que una figurilla de bronce” (Wilde, pág. 33)

Sufrir por querer conservar una belleza que desde un principio hemos conocido que no va a ser permanente, no es más que un malestar sin razón, ya que vivir con esa esperanza es vivir fuera de la realidad.

Es mejor tener siempre en mente la realidad de cada quien, saber quiénes somos y donde queremos ir, plantearse un objetivo y seguir adelante buscando su realización.

Para así vivir plenamente sin preocuparnos tanto por como lucimos, o por lo que piensen el resto de personas acerca de nosotros.

Aunque tampoco debemos tomar esto como una razón para tener una mala apariencia, se debe tener siempre un estilo normal con el cual se pueda sentir cómodo.

Las personas cuya superficialidad tiene un grado muy alto sienten que eso les da “la sensación de ser rico” (Wilde, pág. 55) ya que, es por esta que se sienten superiores a los demás y creen ser capaces de muchas más cosas que el resto sin esfuerzo alguno.

Es cierto que en varios casos la belleza ha llevado a un sin número de “logros” pero estos no tienen satisfacción alguna.

Ya que no hay mayor satisfacción que aquella que se logró en base a esfuerzo, dedicación y lo más importante por sí mismos.

Hay cosas “más importantes que la fama y la reputación” (Wilde, pág. 77), existen un sin número de personas cuya única preocupación es eso, nada más que la fama, una reputación y  no precisamente la recomendable.

Es mejor siempre mantener los pies sobre la tierra, tener presente el hecho de que las personas somos valoradas por como somos, también por el valor que le demos al resto, nuestro trato hacia ellos entre otras cosas.

Podemos tomar la decisión de mostrar nuestro verdadero ser, ante todo y todos, sin preocuparnos por el que pensará el mundo, mientras estemos en el camino correcto.

Se debe tener presente que en todo momento “Soy yo quien pone las condiciones” (Wilde, pág. 99) en mi vida.

Es por eso que es mejor no tratar de demostrar ser perfectos ante los demás, porque todos sabemos que cualquier ser humano tiene muchos errores, que por el mismo hecho de serlo tenemos la libertad de poder equivocarnos ya que el único ser perfecto es Dios.

Mentirse a sí mismos con una realidad no existente, es una manera de simplemente perder el tiempo con cosas que no llevan a ningún lado, cuyo único final es darse cuenta de cómo es todo en sí.

Muchas veces las personas sentimos temor de realizar muchas cosas para poder alcanzar nuestros objetivos, que a base de sueños fueron planteados, y es en estos momentos cuando algunos nos refugiamos en una forma de ser que no es real.

Olvidamos que para ser quienes realmente queremos y de algún modo debemos ser; debemos dejar de lado todos nuestros miedos, prejuicios, dudas, e inconformidades.

Debemos saber que una vida que vale la pena es aquella, que vivida momento a momento, se aprovecha cada instante y cada oportunidad que se le presenta, en la que no se arrepiente de nada de lo vivido, y en su lugar considera todo, lo bueno y lo malo como una experiencia.

Un mundo en el que las personas vivan sin apariencias, sería un lugar mejor para habitar con tranquilidad, ya que todos mostraríamos nuestra verdadera personalidad sin ningún miedo a ser juzgados.

Porque ésta es la principal razón del fingir ser quienes no somos, el miedo a poder ser juzgados por las personas a nuestro alrededor, y queremos aparentar una perfección ante el resto que no sirve de nada.  

El principal objetivo en nuestra vida debería ser encontrar la felicidad y esta es posible siempre y cuando podamos en clarecer nuestros pensamientos, es decir mostrarnos como somos.

Dejando la superficialidad de lado también podremos tener muchos beneficios, porque no hay nada mejor que sentirse bien consigo mismo sin depender de apariencias falsas, y del qué dirán las personas acerca de nosotros.


En este ensayo he concluido que es mejor ser quienes realmente somos, mantener nuestra mente en la realidad de nuestra vida, es la única forma de disfrutarla para esto Oscar W. nos dice: 

“Viva la vida maravillosa que le pertenece, no deje que nada se pierda. Esté siempre a la búsqueda de nuevas sensaciones” (Wilde, pág. 31)

En lo personal considero que siempre las nuevas experiencias dan un mayor sentido a nuestra vida, nos brindan más ganas de seguir adelante y si nos limitamos a simplemente vivir de apariencias no podremos disfrutarla como se debe.

Una apariencia no cuenta más que un conocimiento, la superficialidad no lleva a nada más que brindar un aspecto que no es el verdadero.

Defender nuestros pensamientos y forma de ser, será siempre de provecho ya que daremos a conocer como somos y por esto seremos conocidos y valorados.

Dale un valor significativo a tu vida, vívela cada día intensamente, aprende a organizar todas tus actividades, siempre dándole prioridad a lo realmente importante, busca siempre el camino de Dios que es el correcto y podrás ser feliz.

Por eso recuerda “No tengas miedo. Te están reservadas aventuras exquisitas. Esto no es más que el principio” (Wilde, pág. 43)

BIBLIOGRAFÍA

“El retrato de Dorian Gray”
Autor Oscar Wilde
 

 



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