¿Réquiem por el sumak kawsay?
Juan Cuvi Viernes 20/09/2013
El Gobierno archivó en forma
definitiva el sumak kawsay. Al menos desde el discurso y la publicidad. Atrás
quedan los principios constitucionales y los postulados del Plan Nacional del
Buen Vivir, que consagran ideales como la construcción de un nuevo paradigma de
vida y de sociedad, la prolongación indefinida de las culturas humanas o la
superación del modelo consumista. Desde el momento en que se aprobó la
extracción de petróleo del Yasuní, los mensajes oficiales han dado un vuelco
radical hacia propuestas completamente convencionales y anacrónicas. El
proyecto de cambio ha quedado reducido a una simple evocación poética.
Hoy se ha revivido la noción de
desarrollo en sus más diversas modalidades. Aparentemente, se trataba de
concepciones superadas. No obstante, bajo el peregrino y desgastado argumento
de que la riqueza resuelve milagrosamente todos los problemas de la sociedad,
el correísmo las ha puesto nuevamente en boga. No solo eso. En esta cruzada de
implacable pragmatismo, también se han puesto al día premisas aún más vetustas:
la propaganda del Gobierno para justificar la explotación de los bloques 31 y
43 pregona, sin el más mínimo recato, la aplicación de una estrategia basada en
el más silvestre crecimiento económico. Basta escuchar al Ministro Coordinador
de Economía ofreciendo un paraíso de autopistas, escuelas, casas y
alcantarillado para transportarse a las primeras décadas del siglo pasado. La
economía neoclásica en su apogeo, la reencarnación de Rostow .
De nada sirvieron décadas de
debate político desde los sectores alternativos, ni la construcción teórica
desde la academia, ni las intensas luchas desde los movimientos sociales,
muchas de las cuales allanaron el camino al poder del actual Gobierno. Las
peores deformaciones del capitalismo, tan ácidamente estigmatizadas en el Plan
Nacional del Buen Vivir, aparecen hoy como virtudes: la ruta extractivista y
devastadora termina siendo una opción tan justificable como la agresión a un
territorio intangible.
Molesta que desde la publicidad
oficial se ponga en duda la inteligencia de los ecuatorianos. Pretender
convencernos de que sembrando manzanas cosecharemos cocos es un irrespeto
simple y llano. Cuarenta años de monodependencia del petróleo son suficiente
experiencia para confirmar que la extracción de recursos no renovables jamás
nos sacará de la pobreza. No esperemos otros resultados si hacemos lo mismo de
siempre.
Lo que tal vez no ha calculado el
Gobierno es que existen ciertos referentes del sumak kawsay que cuentan con la
adhesión y el decidido compromiso de amplios sectores de la sociedad. Sobre
todo de los jóvenes. El referente más representativo, sin lugar a dudas, es la
conservación del petróleo bajo tierra en elYasuní-ITT. .
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://elcomercio.com/juan_cuvi/Requiem-sumak-kawsay_0_996500374.html.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://elcomercio.com/juan_cuvi/Requiem-sumak-kawsay_0_996500374.html.
COMENTARIO
El Yasuní se ha
convertido en el tema más controversial del país, y fuera del también. Sin
embargo para mí la explotación de petróleo no es la mejor solución.
Pero eso si hay que considerar
que el gobierno está en su plan de cambiar la fuente de energía, y ahí están
los proyectos hidroeléctricos, y para el 2015 planean que se aplique.
No entiendo mucho porque asociar
el buen vivir con lo del yasuní, cuando fue un proyecto que se lo sostuvo a
elección de las grandes potencias, no creo q ningún otro presidente hubiera
puesto la discusión sobre la mesa, considerando que un país en vías de
desarrollo requiere de esas fuentes para sustentar la economía.
En lo que concuerdo es en el
cambio de discurso que existe, y que en verdad ahorita están hablando como en
los últimos 40 años, eso es un giro que nos aleja del progresismo
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